Esta historia que les voy a contar merece ser tomada con respeto, delicadeza, sutileza, pero por sobre todas las cosas, hay que tomarla con tequila, sal y limon.
En mi barrio hay una calle que se asoma por la ventana. Adentro de esa ventana, vive un desquiciado inspector que asesina comadrejas por dinero. El inspector se sacude todas las mañanas al amanecer y pone la pava para ver el gol de Diego a los ingleses, casi de manera religiosa.
Una fresquita mañana de muzzarella, se le ocurre ver el gol de Bob Marley contra los portugueses en el '77 por el estetoscopio que ostentaba una estatua de Marlon Brando. Sus ojos no podian creer la verdad de la milanesa que lo atropellaba en las tarlipes. Estaba en offside.
Una grabacion en la tapa de la empanada le recordo que era hora de la merienda de Beatriz, y la tiro de la cama a la susodicha con una agujeta que le sobraba de ayer. Beatriz desperto en un charco de meo que saboreo como el desayuno de un reo homosexual. "Una de Gardel, para mi, gracias...", refunfuñó.
Ahi fue cuando oyeron hablar del macabro Dr. Mondadientes. Hijo de padres disecados, crecio en una palangana a la que la gente solia arrojarle monedas de la mala suerte en señal de alboroto. Una vuelta, la mearon uno peregrinos que desperdiciaban la palabra de Dios. Les cayo mal el mendrugo y tuvieron que evacuar el Salon de la Justicia, me acuerdo. Robin se re calento.
El asunto es que el Doctor simpatizaba por Peñarol, y se sentia almidonado tras un examen de ingles en que lo pescaron copiandose. Cinco años de cadena perpetua, le recomendo el oculista.
Al cabo de uno cuartos menguantes, se dispuso a preparar unos panqueques guatemaltecos para arrojarle a los enfermos terminales que lo acosaban mientras se bañaba con ropa en la Capilla Sixtina. La bula papal estaba fuera de contexto, y la moraleja no la entendio ni el mayordomo Alfred, que la leyo con detenimiento mientras se jugaba unos Winning Elevens con Master Bruce. Gano por goleada.
Para cuando quisieron acordar, ya era muy tarde, y mañana habia escuela, asi que llamaron por telefono a la presidenta y le pidieron que no cruzara el semaforo en rojo, que tuviera mas cuidado. "A palabras necias, calzoncillos rayados", suelen decir los ermitaños. "Nada mas atinado", opino Francescoli antes de tomarse un verde y pasarla de taquito.
Hoy en dia, la gente ya no escucha las plegarias de los Beatles. Esos cuatro locos de Liverpòol no son patriarcas del buen vino, pero saben arreglar una cañeria rota. Y eso que no son plomeros, porque en ese caso llamariamos a Mario y a Luigi, plomeros por encargo, y te lo arreglan de toque. Pero no, uno siempre prefiere jugarse un God of War y summonear a Kratos para sacudir el polvo de la biblia en braille.
Dos mas dos no siempre son siete. No todo lo que brilla es toro. No siempre el pez muere cuando va a ver a Boca. Jamas por mucho madrugar se amanecio mojado y si miran a su alrededor, se daran cuenta que la realidad, NUESTRA realidad, es tan solo un sin fin de sensaciones imperceptibles que nunca llegaremos a grabar con TiVo, porque TiVo no llega aca, somos pobres.
Asi no se puede mas. Les recomiendo cautela. Limpiense los pies antes de entrar.

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