Encontrábame meditabundo, franciscano, ensimismado en los pensamientos adyacentes que me indicaban que la fecha de vencimiento del shampoo para la caida del cabello del culo había expirado. Nadie comprende porqué, pero la seño me retó abruptamente desde un puente al pasar yo por debajo. Me escupio en la frente y decidi utilizar un sobretodo gris para salvaguardar el momento Kodak, la virulana de la situacion.
Pues hete aqui que mi estado intestinal era tremebundo, me sentia amilanesado, rebozado, empanado y enhuevado, el aceitito me chorreaba por los sobacos pudorosos.
No obstante, pense "Aca esta pasando algo raro... Estas eran cosas que antes se sucedian en Nochebuena, pero ahora... Dia a dia me concentro mas en mi damajuana, mi fiel compañera, la que me refresca el juanete del piesito derecho cuando hace miedo..." y me retobe ante la moraleja que la sociedad buscaba imponerme de sopetón.
Quizas un poco por flatulento, quizas otro poco por granadero a caballo, me topé con la Parca.
Extrañamente, iba vestida de punta en blanco. Llevaba saco, corbata, pantalon, sombrero tapandole levenemente el rostro y zapatos de baile, todos puros como la merca. Una mano metalizada atornillada a su brazo capturo mi atencion, recordandome donde habia dejado la razon, perdida ya hacia tiempo.
La Parca me dirigio la palabra solemne y putrefactamente. "Te concedere tres deseos, pero luego, moriras... Nota del editor: No, gil, no podes pedir no morirte, no jodas...". Senti un poco de asombro, un poco de temor, un poco de alegria y de tristeza, un poco de apesadumbre, un poco de ribotril, un poco de amoxidal 500, un poco de Counter Strike, un poco de The Big Bang Theory, un poco de sopita y a la cama.
Por unos segundos, permanecí perplejo ante la situacion. Luego, vomite las siguientes palabras: "Mira, lo primero que te voy a pedir es un hipopotamo descalcificado y con alas de pegaso". "Concedido", exclamó y vi aparecer ante mis aun atonitos ojos a la Tota Santillan vestido con la armadura de Seiya. "Hmm, no es lo que esperaba, pero bueh...", reflexioné.
"Lo segundo es una mejor atencion medica en el sanatorio "Felices los Niños" del Padre Horacio", reclame. "Concedido", fue su respuesta. Llame al Padre Horacio para confirmarlo. Me conto que el sanatorio era un quilombo, que unos tipitos que habian aparecido como por arte de magia se revoleaban empanadas de humita. Entre los gritos que se oian de fondo, reconoci las voces del Doctor Favaloro, el Doctor Socolinsky, el Doctor Cureta, el Doctor Herbella, el Doctor Paredes, el Doctor Doom, el Doctor Ahorro, el Doctor Casa, el Doctor Emmet Brown, el Doctor Sadomaso, el Doctor Esmeraldo y el Doctor Pichicata. Me sedujo la idea de contarle al Padre el resultado del ultimo Moron-Alte. Brown, pero me contuve y le corte al grito de "LIBEREN A WILLY!!". Creo que comprendio perfectamente.
"Ultimo deseo...", pense. "Para mi tercer y ultimo deseo, te voy a pedir que me expliques la moraleja de la siguiente historia. Un mendigo y un oso panda se encuentran en las puertas del cielo. El mendigo habia muerto de frio, el oso panda se habia convertido en churrasquito de una parrilla de Constitucion. Se miraban con amplio desprecio y un dejo de apabullo. Ante las narices de San Pedro, se trenzaron en una batalla garrafal con hisopos de combate para ver quien entraba primero. St. Peter les dijo que solo uno podia entrar, y que aquel que haya cometido mas reportajes culinarios en vida, tendria la posibilididad de escoger un lado de la moneda, la cual seria arrojada a un precipicio infestado de concubinos guatemaltecos en pena, quienes escaparian en una Ford F100 mientras que uds tendran un uniciclo y un tostado de jamon y queso en pan frances para perseguirlos y ver de que lado cayo la moneda. Luego, el ganador pasara a una ronda preliminar donde debera eliminar a 21 Golems de Titanio con una mesa de tres patas flojas. Si clasifica para la semifinal antes que el reloj marque las doce, debera jugar al truco en pelotas con Jaime Bailey y ganarle por afano, y, en una eventual final, se enfrentara al propio Mandamás con su legion de All Blacks neozelandeses en una lucha de gladiadores grecorromanos sobre un enorme pozo repleto de cantimploras vacias de boy scouts homosexuales. Si logran superar esta prueba, tendran garantizada una entrevista con Dios, le llevan el curriculum, vemos que pasa y despues los llamamos. El mendigo, luciendo su mas turbio y perfumante olor a sistitis, se arranco un brazo con los dientes y lo puso en una palangana con kerosene. San Pedro lo invito con un cafe y el oso panda gruño ávidamente mientras se sacaba los mocos con un escarbadientes de Agosto del '97. Al cabo de tres dias y medio, lso tres murieron y fueron a parar a un cielo totalmente distinto: Villa Fiorito."
"Ahora, ¿Cual es la moraleja?", aullé.
La Parca me miro fijamente, escarbó en sus pensamientos un instante, y dijo "Aunque la mona vista de seda, aca hay gato encerrado". "Error. La moraleja...", comente, "...es que nunca debes confiar en un esbirro del pabellon 13 de Villa Devoto, pues solo el sabe lo que son los canelones sin queso rallado", y en menos que canta un zapallo, le arrebate la billetera con una brazo de muñeco desmembrado por Pity Alvarez. Esa billetera, la "Billetera de la Obsidiana", no era ni mas ni menos que un supositorio para los dias de frio. La vergüenza se apodero de la Parca, quien, derrotada, agacho la cabeza en señal de lobotomia, se dio media vuelta y se fue a paso lento, silbando la version extendida de la cancion de los Power Rangers.
Hoy, a mis 372 años, aun la Parca no se ha atrevido a golpear la puerta de mi casa. Yo la espero, sentado, meditabundo, todavia ensimismado en la fecha de vencimiento del shampoo para la caida del cabello del culo, esperando que, finalmente, pueda superar la desdicha de su realidad y nos encontremos en un abrazo reconciliatorio, definitivo...

Voy a tener en cuenta la historia para cuando me venga a buscar despues de alguna de mis sucesivas sobredosis.
ResponderEliminarsisi, keep it in mind, es una de esas historia que siempre esta bueno tener a mano, como la Torah (?)
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